martes, 14 de agosto de 2007

Bueno... ya que el pueblo argentino quiere que escriba sobre algo que puedan comentar... acá escribo.

Digo, porque nadie pasaba ni decía nada, hasta que de repente... todos se empezaron a quejar de que lo que escribía no era interesante, o "comentable". En todo caso es mi sitio y pongo lo que quiero, pero no me voy a ofender. Saben que no me afecta. "Me resbala", "Soy una con el cosmos" Jajaja!!!

Bueno, ya. Ahora voy a escribir algo sobre lo que puedan comentar... y agarrensé porque tengo mucho para escribir... hoy vengo con el acoplado lleno.

Como todos saben (y para los que no saben, yo les cuento), mi padre tiene mucho trabajo particular para hacer en casa... mi hermana está haciendo una entrega de pintura y otra de dibujo, y mi madre tiene conjuntivitis. El caso es... ¿Que pasa con la casa, con la comida, con la ropa para lavar, con los mandados, con la facultad, con el coro de instituto, con la pieza que se cae a pedazos, con los planos que yo tenía que hacer...? ¿A quien le toca hacerse cargo? A mí. La única persona capaz, sobre la tierra, de hacer todo (eso significa TODO lo que en una casa y alrededores, haya que hacer además de todo lo que uno mismo, de por sí, tiene que cumplir en su propia rutina)… pues esa persona soy yo. Porque "si yo no lo hago, no lo hace nadie.".
Entonces... Paso a contar algunas cositas...

Día viernes, por ejemplo. Madre se queja porque me levanté tarde (eso es 9.00 o'clock per la matina). Obviamente mi hermana ya no está porque trabaja de mañana, pero dejó todo el despelote que un artista plástico suele dejar en su taller… todo ese, pero en la sala... o en su defecto, en la cocina. Además, padre aún no se fue al trabajo... sino que me grita desde la cocina si alguna vez en la vida me puedo levantar... y empieza a cantar y silbar (eso lo hace siempre) de manera que desde las 8.00 está penetrando información externa, en mis sueños...Así pues, aparece en escena el señor Mitch, que le grita a mi padre que le dé de comer... y mi padre, oídos sordos, como siempre... lo deja cantar a él también en una suerte de obra coral... obviamente contrapuntística, a la que se agrega mi madre desde su cama gritándome a mi que le dé de comer al gato (los gritos no son precisamente relacionados con los estados de ánimo, sino que... como mi casa es grande... de un cuarto al siguiente, no se oye prácticamente nada de lo que uno dice... (Además, sumen al gato aullante y al padre silbante… y la puerta de mi cuarto, cerrada).

Ahí voy yo, medio zombie porque el jueves a la noche me acosté tarde, pero... Calavera no chilla. Entonces apenas abro la puerta de mi pieza y pongo un pie en el pasillo, el gato pega media vuelta y comienza a gritarme su sarta de... maullidos... (o como se escriba) porque sabe que yo soy la única que en verdad le dará de comer.

Mientras tanto, padre se afeita en el baño del fondo... con la puerta abierta, claro... para que su canto se siga oyendo desde la sala (porque la puerta del baño da al pasillo que atraviesa la casa centralmente y de punta a punta... y en efecto embudo... el sonido del silbido –o del canto- llega hasta la sala y penetra mis oídos... Así... son todas las mañanas de la semana.

Padre había avisado con anticipación que me correspondería dibujar 7 planos... "Te los dejé en la mesa" dice, y se va (al fin!). Pero… le pedí cariñosamente que ya que baja dos pisos de escalera y pasa por al lado del tacho… saque, por favor, la basura. Pues… no. Así que tengo que ir yo, salgo como estoy y la gente me mira con cara… cara de “Mirá el estado en el que salís a la calle”. Subo de nuevo…
Entonces madre comienza a decirme desde la cama que hay ropa para lavar, que hay que regar las plantas, y hacer unos mandados porque el día anterior (como yo no estaba) nadie los hizo. A lo que respondo con un sonrisa y digo: "Sí, ma... ahora voy"... (Justo recordé la canción que dice: "Cuando te digo ahora vuelvo... ya no vuelvo más").

Me siento ante la computadora y tecleo todos los botones (todos... y son varios más que los de una pc común y corriente)... espero que se conecte la red, internet... que el antivirus termine de "escanear"... entro al flog. Mientras, miro los papeles que papá me dejó en la mesa. Son 7 planos para hacer, para entregar hechos el lunes al amanecer... para que la casa de ploteos los imprima y los tenga listos a primera hora. Obviamente como el sábado es un día crucial (mala onda, limpieza general, mutual, repaso de clases, planchado de ropa dominical, toda la familia se baña demasiado… etc….), y el domingo no trabajo… entonces tengo que hacerlos todos, ese mismo día.

Empiezo a hojear los dibujos... "Un momento... éstos ya los hice"... De los 7 planos, yo ya había entregado hechos 4, para que mi padre revisara antes de enviarlos a plotear. Entonces me dispongo a revisarlos. La red no anda... (ufa). Mis planos los dibujo a través de la red porque mientras tanto mi padre usa su pc... ahora tengo que conectar la red de nuevo, o aprovechar que no está y trabajar desde su máquina, que tiene un Autocad configurado de otra forma... Puedo hacerlo pero "se me complica" cada paso. Las rutinas son diferentes... incluso la visual es distinta y quiera o no, eso me afecta un poco.

Conecto la red... En mi flog, nadie firmó, entonces pienso “… pongo foto nueva, esa canción que estuve cantando en mi mente mientras me vestía...” pero no, en su lugar comienzo a abrir los dibujos hechos para revisarlos. No hay nada notablemente errado... lo cual significa que podría mandarlos a plotear. Pero como se trata de un tipo de planos que recién empiezo a hacer... y que a veces olvido detalles importantes, anoto en varios papelitos las dudas que tengo sobre cada dibujo, lo pongo uno por uno en un clip con el plano correspondiente y dejo los 4 borradores (y respectivas papeletas) sobre el teclado de la máquina de mi padre.

En fin... miro los tres que quedan sin hacer. Agudizo el oído y pienso:"¿Qué está pasando en la cocina?"... dejo todo y voy a ver. El gato cae de la mesada al piso con las patas mojadas... y deja su camino de huellitas húmedas hasta la puerta de calle. Quiere salir... pero estaba lamiendo con énfasis la placa del horno que quedó sucia de las hamburguesas que yo no comí el día anterior, porque no estaba. Entonces, saco la placa al lavadero... y "...qué diablos? Mi nariz siente olor a… NOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!" Mitch volvió a ensuciar sobre el trapo de piso! (lo mataría cuando lo hace)... el gato me espera en la puerta de calle para que la abra para salir. “Sí, Mitchusss, ahí voy” (con toda la vena)... giro la llave lentamente en la cerradura, y él se pone impaciente para salir... y nervioso a la vez, porque ya vio que vengo del lavadero con cara de "Voy a matarte". Sopapo en la cadera, y sale rajando por la hendija que dejé para que saliera con dificultad (porque necesito que me de tiempo a pegarle mucho).

Vuelvo al lavadero... miro de reojo el reloj. Son las 10.15 y todavía no puse la ropa a lavar, ni empecé a trabajar, ni ordené mi cuarto... ni leí las Escrituras, ni hice mi oración matutina... y ya me llevan los demonios. Voy a buscar el escurridor y el trapo limpio que hay en el baño. El trapo sucio lo tiro a la basura... No, bueno... lo sumerjo en agua con lavandina. Arden los ojos... vuelvo al baño a lavarme. Hay una toalla mojada en el bidet, entonces la llevo a colgar al balcón.
La tierra de las plantas está seca... otra cosa que nadie hizo el día anterior. Voy a la cocina, a buscar en la alacena una jarra de capacidad de dos litros, y otras dos de uno y medio. Abro la puertita y... Bol en efecto guillotina que cae del cielo... "¿Quién mete las cosas a presión?!!!!" Me duele la frente (donde cayó el bol). Cargo las tres jarras con agua. Dos litros en una mano, tres en la otra... Riego todas las plantas del balcón. El malvón agonizante tiene hojas secas. Se las saco una por una con cuidado de no romper las que están sanas. El trapo sucio que dejé en el balcón con lavandina huele muy mal... Me voy al lavadero para tirar las hojas al tacho. "Ohhh!! Cierto que no había limpiado aun!" Entonces limpio...

Ya que estoy ahí, y antes que lo olvide, pongo ropa a lavar... pero en el tambor todavía hay lugar y recuerdo que la ropa que me saqué anoche quedó en la pieza. "Claro, la ropa no camina..." voy a buscarla... lo que implica que paso cerca de la puerta de la habitación de mi madre, y no está dormida. La escucho decir... "Habría que comprar pan, leche, galletitas, huevos, queso mantecoso... y blablablablablabla" las palabras dejan de penetrar en mi cerebro porque en mi pieza encontré el celular que tiene un mensaje nuevo del Niño. Al leerlo se me dibuja una sonrisa en el rostro. Es mi bálsamo en la aflicción. Mi escape... mi momento de paz. La llave hacia otro lado, hacia el costado de las cosas… "¡¿Cómo puede ser tan tierno este chico?!"... Entonces me dispongo a responder. Escribo el mensaje... (Muchas veces tengo que agregar palabras al diccionario porque mi celular tiene un vocabulario muy reducido y "no entiende" lo que quiero escribir)... Termino el mensaje, pero como es muy largo empiezo a abreviar palabras. Odio hacerlo, pero algunas veces es necesario... porque no tengo casi crédito y no voy a mandar otro mensaje hasta el medio día. Pues lo quiero mandar y no tengo señal.
Me acerco a la ventana y pienso: "Hay que podar este pino, o para el otoño no me va a entrar el sol a la pieza... y para el invierno van a entrar murciélagos.". Tengo señal, mando el mensaje, pongo un pie en el pasillo y pienso "¿Para qué había venido yo a mi cuarto?..."... Entonces mamá me dice que me dijo muchas cosas, que las anote en un papel así no me las olvido cuando vaya al 'super'. Así es que hago la lista. Obviamente la mitad de las cosas ya me las olvide, asique repasamos una por una. Para hacerlo voy a la cocina, abro la heladera, revuelvo a ver qué falta comprar... "La ropa!! A eso había ido a mi pieza.".
Vuelvo sobre mis pasos... agarro la ropa, la llevo al lavadero, la pongo en el lavarropas y mientras giro perillas, pienso: “Ropa de color: agua fría, sin centrifugado, programa en el nº 5...”…y lo prendo. Sobre mi cabeza el tendedero chico está lleno de medias secas. Las descuelgo una por una y comienzo a enroscarlas por pares. Paso por la cocina y veo que el reloj dice que son las 11.30 y pienso: "Claro, el niño no leerá mi mensaje como hasta las 2.00 es obvio que no iba a responderme, todavía". Reparto las medias, pieza por pieza, y mi madre me pregunta: "¿Te fijaste qué hay que comprar? Mirá que tu papá vuelve a las 2.00 y hay que comer rápido porque blablablabla"... ufa... Bueno.

Entonces voy, abro la heladera de nuevo... "... hay zanahorias, cebollas, medio morrón... se puede hacer una tarta de verduras... queda un tomate, puedo hacerla tipo pizza con rodajas de tomate y queso mantecoso dorado arriba... Entonces uso una sola tapa... Ouch, no hay tapas de tarta. Ok.... A ver...??..." y sigo buscando. Termino mi lista, agarro el dinero, las llaves, me pongo la campera y voy a salir. "Cierto que no me peiné... la gente va a mirarme mal otra vez…mmm ¿Dónde habrá un peine?"... me acomodo un poco la cabeza como me parece que queda "menos peor", y salgo.

"No tengo mucho dinero hoy, asique procuraré ser prudente" pienso, mientras bajo las escaleras. Llego al primer piso y... tengo que andar saltando entre charcos de necesidades de la perra de la vecina de abajo (…eso sí que sonó feo...)... Le toco timbre... espero... golpeo la puerta... espero... parece que no está...

Sigo bajando. Camino unos metros y me empieza a ladrar el mencionado canino (no, no... los dientes no ladran hasta donde yo sé... al menos, no, los míos)... sólo atino a mirarla con odio punzante y amago "tirarle una patada"... (sólo amago, pobre animal) …y sale rajando. Y sigo caminando, pensando... y de repente me encuentro sumergida en mi mente recordando a mi niño y sus palabras y su cariño... Cómo estarás ahora? Y cuándo nos volveremos a ver?…
En fin... en el 'super' ando contando monedas para comprar, porque todo aumentó de ayer a hoy algunos centavos. Entonces me quedo sin comprar un sobre de jugo porque no me alcanza y odio deberle plata al señor ese...
Vuelvo a casa... a cocinar... Pero antes de cocinar me toca lavar todas las tazas del desayuno de toda la familia con todas las cucharas y cuchillos y lo que se les haya ocurrido usar... (Parece que desayunan tres veces cada uno...). Así es que luego de lavar todo, comienzo a cocinar. Mientras, escucho que termina el lavarropas, asique entre que se cocina el almuerzo, cuelgo la ropa... y trato de organizar mi tarde.
Todavía no volvió toda la familia del exterior y eso implica... caos para almorzar.
Vuelvo a la cocina, lavo todos los cacharros que usé para hacer la comida. Miro el reloj que ya marca la 1.30… “Mmmm todavía no hice ningún plano y va a llegar papá y me va a preguntar y yo le voy a decir que no hice nada… y me va a sonreír como diciendo ‘Vos misma lo dijiste’ y va a empezar a decirme que no estoy estudiando, que no estoy trabajando, que ¿Qué pienso hacer de mi vida?... ” En eso suena mi teléfono celular, atiendo:
- …hola?
- Hola! Adela! Tanto tiempo! Cómo estas?
- … no, equivocado.
- Oh!, disculpe…

…Y claro, si nadie me llama… ¿Cómo me van a llamar al celular?...
Suena el timbre… constante… (y no deja de sonar)… Voy a abrir para destrabarlo, y resulta que era mi hermana… Entra refunfuñando porque dejé la llave puesta en la cerradura y no podía entrar. El gato, que acaba de entrar con ella, comienza a gritarme… ¿Quiere agua? Sí… le lleno el plato de agua y toma sin cesar por un buen rato. Mi hermana ya está discutiendo con mamá en la pieza del fondo. Suena mi celular, es un mensaje de mi niño: “Amor, salgo a comer en 20, te conectas?”. Por la ventana de la cocina veo a papá estacionando el auto en la calle. Entonces contesto el mensaje diciendo: “Yo también voy a comer… firmame el flog si podés.”…
Llega papá silbando la misma canción que silbaba cuando se fue de casa en la mañana. Mientras envío el mensaje, le digo al viento: “Hola pock! Como te va?” y al entrar en la cocina me dice: “A mi bien, a usté no sé.”… “Me parece que la tarta ya está”, dice mi madre desde su habitación (lo cual significa que ya está sintiendo olor a quemado). Efectivamente mi tarta está tal vez demasiado dorada para mi gusto… pero me consuelo con que a mi hermana le gusta más bien crocante y sequita… Apago el horno. Pongo la mesa. “¿Vienen a comer?”… “No puedo”, dice mi padre que ya está encarnizado a su computadora. Mi hermana responde lo mismo desde su pieza. Entonces entro al msn un ratito. “Hola amor” escribo a mi niño y el me responde “Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa Te extrañé mucho hoy AMOR” (este último es un ícono precioso que a mi me encanta y lo pone sólo para hacerme sufrir… jajaja!!!) entonces cuando iniciamos una pequeña charla… ya todos están esperándome en la cocina y se fastidian de que yo esté chateando “todo el día” con mi niño. “Bueno, me llaman a comer” le digo y me voy. Vamos al cuarto de mi madre para hacer la oración para bendecir los alimentos, todos juntos… pero que resulta? Mi papá empieza a contarle a mamá todo lo que pasó en la oficina, mientras mi hermana amasa al gato contra la cubrecama de mi madre, algo que ella odia y entonces se enoja… y yo mientras tanto, pienso: “Ahora podría estar charlando con mi niño… ya que en 15 minutos se va… y no hablamos casi nada”. Entonces me paro. Instantáneamente papá dice: “Bueno, oremos”… entonces me arrodillo otra vez, oramos, y vamos a comer. Sirvo todos los platos. Mi hermana me dice “Y para comer, que hay?” entonces yo la quemo con la mirada y me dice: “Encima está quemada… ¿No hay otra cosa?”… A lo que respondo: “Una lata de atún…

.......
...

Emmm...
...adivinen que?
Tengo que hacer la cena.
¬¬

Sigo otro día
chau

4 comentarios:

laú dijo...

Quizás la gente no comenta porque... el texto es larguísimo! Yo te quiero mucho, y me encantaría saber qué decís, pero debo confesar que leer todo ese parrafísimo sin interrupción se me hace cuesta arriba... por lo tanto, no puedo comentar con propiedad, porque leí un salpicadito inconexo de varios párrafos salteados. Lo siento,no te la voy a caretear... esa la verdad de la milanesa. Besotes.

Laú dijo...

Por otro lado... si toooda la casa está sobre tus hombros (según decís, al menos, aunque creo que el resto de la flia no estaría de acuerdo -no es por crear polémica, pero bueno-), ¡¿cómo es que tenés tiempo para escribir tanto y con tanto detalle sobre tu atareado día?!
No es de bardera, sólo me preguntaba eso.

Camil dijo...

bueh... chao

Anónimo dijo...

che loco dejen de baridiarla a camila..ella escribe lo q se le canta en su blog,asiq metanse en sus cosas.y vos "lau" deja de bardiar